Artículo Especial: Detective Conan

junio 10, 2007 at 3:02 pm (Detective Conan, Noticias y artículos)

Escuchando: Mune ga Dokidoki, de The High Lows (1º Opening del anime de Detective Conan)

Las series van y vienen. Algunas son cortas, otras tan largas que aún no acaban en la actualidad. Algunas son de una repercusión y un éxito tremendo, otras desaparecen en el abismo del olvido. Lo que está claro, en todo caso, es que muchas de éstas series que componen la amplia gama de manga/anime nos marcan más que otras en la infancia y adolescencia, y ésas sin duda serán aquellas que recordemos para siempre y con especial cariño.

Detective Conan, para mí, fue una de esas series. Aunque las series que marcaron mi infancia fueron Sailor Moon y Ranma 1/2, fue ésta la que me hizo recuperar de nuevo el interés por el manga/anime y empezar a leer y comprar manga. Ésta, también, fue la última serie que seguí por televisión… ^^U…y tampoco la seguí toda, puesto que se emitía en Cartoon Network cuando yo supe de su existencia y la emisión no era siempre constante… ya sabéis, cosas de la programación televisiva y todo eso…(no sé si aún se seguirá emitiendo por allí…)
Bueno, dejando un poco de lado la nostalgia, vamos a lo que nos interesa realmente.

Detective Conan es un manga/anime creado por Gosho Aoyama. El manga empezó a publicarse en 1994 y todavía continúa publicándose, al igual que el anime, que comenzó a emitirse en Japón el 8 de Junio de 1996. A día de hoy, es una de las series más longevas que se conocen, llevando 54 volúmenes de manga y 474 capítulos de anime, además de con 11 películas (en 2008, 12), y un Live Action(que, hay que añadir, no fue muy acertado…). Sobra decir que el éxito de ésta serie es arrollador tanto dentro de Japón como fuera (y que la paciencia del señor Aoyama es infinita… ya van casi 13 años de serie y aún sigue vigente…).

La serie narra las aventuras de Shinichi Kudo, un joven de 17 años que tiene una gran capacidad de deducción y cuyo mayor sueño es convertirse en un detective reconocido. Un día, estando en un parque de atracciones donde resolvió un caso más, ve a unos hombres de negro hacer una transacción sospechosa, pero es descubierto y, tras dejarle inconsciente, le administran un veneno experimental que se supone que debería matarle y que no aparece en la autopsia. Pero, en vez de eso, el veneno encoge el cuerpo de Shinichi y le convierte en un niño de 6 años, manteniendose sin embargo su mentalidad de adolescente.

Así, adopta la nueva identidad de Conan Edogawa (por los autores de novela negra Ranpo Edogawa y Sir Arthur Conan Doyle, el famoso autor de Sherlock Holmes) y se propone a sí mismo encontrar a esos hombres de negro para poder obtener el antídoto y regresar a su apariencia normal, aunque por el camino irá resolviendo crímenes uno detrás de otro. Pero no puede hacerlo directamente porque de hacerlo su identidad sería desvelada inmediatamente, así que para hacer las resoluciones de crímenes lo hace por medio de otros, normalmente por Kogoro Mouri, un detective privado incompetente que es padre de la chica que le gusta, Ran. Para hacerlo, suele dormir a Kogoro y suplantar su voz con los inventos de su vecino, el inspector Agasa. De ésta forma, Kogoro se vuelve famoso a costa de Conan, y se le empieza a conocer como el ‘Detective Durmiente’.

Bien, personalmente yo soy partidaria de que lo bueno, si breve, dos veces bueno, pero no se puede negar que si Detective Conan ha tenido tanto éxito y ha perdurado durante tantos años ha de deberse a buenas razones. Aoyama logra mantener el interés de los seguidores de la serie por hacer un genial uso de la narrativa, inspirada en las mejores obras de novela policíaca, y mezclado el suspense con humor, romance, algo de ciencia ficción y personajes entrañables, quedando así una serie memorable, bien hecha y de éxito sobradamente justificado. Lo cierto es que, para los casos que se presentan en la serie, hace uso de muchos tópicos que suelen verse en las novelas negras, pero éstos obtienen su resolución de formas ya no tan típicas; ésto añadido a muchos otros factores, como la aparición de personajes secundarios interesantes de vez en cuando(como Heiji Hattori, Ai Haibara o Kid el Ladrón, que tiene incluso su propio manga), ayudan a no hacer caer la historia en la monotonía.

Sin embargo, como ya dije antes, y en mi opinión, ya es hora de que el señor Gosho Aoyama vaya pensando en ponerle fin. Y es que ya son 13 años desde que Shinichi se quedó encerrado en un cuerpo de niño, y 13 años son demasiados… Como seguidora que he sido de ésta serie, estoy deseando saber cuál va a ser la resolución final a ésta historia. Lo más probable (y lo que muchos, por no decir todos, querríamos) es que finalmente el chico encontrará el antídoto al veneno APTX 4869 de forma definitiva y volverá con su sufrida Ran… pero claro, con todo lo que ha pasado (y aún debo ponerme al día ^^U), nunca se sabe qué nos puede deparar éste autor…

De momento, hay que conformarse con lo que hay. Para aquellos que estén interesados en echarle un ojo a la serie, la edición española del manga corre a cargo de Planeta de Agostini (no es la mejor editorial, pero aunque las pifias que cometen al corregir e imprimir son comunes, no hacen un mal trabajo aquí, dentro de lo que cabe… al menos en un tomo tienen la decencia de incluir una fe de erratas), y la página Detective Conan Web (www.detectiveconanweb.com) tiene un montón de información sobre la serie, además de un sitio para descarga directa de capítulos, y los openings y endings que tiene la serie(aunque la música no es lo mejor que tiene la serie precisamente, algunas canciones son simpáticas).

A propósito, en la versión original, el seiyuu de Shinichi Kudo (y también de Kid el Ladrón) en el anime es Kappei Yamaguchi, el mismo que ha interpretado papeles como Ranma en Ranma 1/2, Ryuichi Sakuma en Gravitation o, recientemente, L en Death Note, entre otros.

Acerca de Kaito Kid(el manga de Gosho Aoyama que tiene a Kid el Ladrón como protagonista) no estoy tan informada, pero en cuanto encuentre información sobre el manga y el anime (si es que lo hay,que no lo sé…), también os lo haré saber.

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